Por: Luis Escobar Pasquel

Se acabaron las excusas, Miguel Herrera tiene que rendir cuentas. Si bien me parece exagerado pedir la cabeza del DT americanista por la derrota en Copa MX contra Juárez, sí lo obliga a conseguir el título de liga. Aún más después de sus declaraciones de la semana pasada, cuando aseguró que la copa era un título que pelearían férreamente luego de no levantarla en 44 años.

Aunado a la derrota copera, El Piojo no pudo llevarse los tres puntos en el partido más importante de la temporada regular para el americanismo; el Clásico Nacional. Él dice que “el único equipo que intentó ganar fue el América […] les pasamos por encima”, pero últimamente Herrera ve juegos que nadie más ve.

Chivas, con un plantel inferior al de los azulcremas, salió al campo a hacer su juego e intentar aprovechar los lapsos del partido que les convinieran. Que Miguel salga a decir que Chivas consiguió el empate solamente por un claro error arbitral es una irresponsabilidad. La culpa nunca es suya; que si el arbitraje, que si el novato, que si Uribe o que si mi abuelita en bicicleta… la realidad es que Miguel Herrera tiene un ego más grande que el mismo Estadio Azteca.

Ahora que la selección no tiene entrenador, El Piojo sigue sonando como una de las opciones para el puesto, y él parece soñar con su regreso al Tri, pero veamos los datos fríos, los números.

Desde sus inicios como entrenador en 2002 con Atlante, hasta el día de hoy sólo ha quedado campeón una vez, en aquella final histórica contra el Cruz Azul. Dentro de su palmarés también está la Copa Oro del 2015, cuándo la Selección Mexicana se quedó con el título gracias a los de “cuello blanco”, porque una final Jamaica vs Panamá no era buen negocio.

A mí forma de ver las cosas el Piojo tiene una sola virtud como técnico, y es precisamente no serlo. Es un porrista que gracias a hacerse cuate de los jugadores crea buen ambiente en el vestidor, y con planteles como el del América o la selección, no le va mal, pero no gana títulos.

Sí, Piojo, sí… tus equipos juegan muy bonito cuando ganan y cuando pierden no es tu culpa, pero la verdad que eso de poco cuenta. Le debes títulos a la afición del América y te ves muy bonito buscando protagonismo cuando celebras los goles de los verdaderos protagonistas; los jugadores.

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