Por: Juan Carlos G Cantón López

Fue futbolista pero bien pudo ser arquitecto de la Capilla Sixtina o pintor en la época del renacimiento. Un hombre que deshizo la leyenda del catenaccio de Helenio Herrera; derrumbó el mito de juego defensivo italiano. Andrea Pirlo dijo adiós como menos merecía: en una liga lejos de su país, de sus tifosi. De a poco se va extinguiendo la llama del campeonato mundial del 2006. Solamente Buffon, el eterno Buffon, el último sobreviviente de aquella dosis de emociones vividas en Alemania.

Andrea Pirlo pintaba a mano las jugadas como bocetos y las perfeccionaba con estadios llenos. Pirlo nació para jugar futbol y el futbol le estará agradecido eternamente por haber dado a luz a un genio de su talla. Sobre todo el equipo de Brescia, quien le dio la oportunidad a mediados de los años 90 debutar como profesional.

Pirlo tiene la dicha de haber jugado en todos los grandes de Italia. Lo hizo para el Milan, para el Inter y para la Juventus. Solamente con los neroazurri no ganó algo. Incluso fue campeón de la Champions League 2 veces con el Milan. Pirlo tuvo siempre del corazón dividido entre el Milan y la Juve. Los aficionados de ambos equipos lo consideran suyo y él se considera de ambos.

Tras 10 años de rossonero, Pirlo se fue marchó a Turín para fichar con la vecchia signora , donde sumó otros cuatro scudetti consecutivos y llegó a una nueva final de la Champions, que perdió ante el Barcelona, y a otra de la Eurocopa, en la que cayó ante España.

Como ejecutor, no había nadie como él. Anotó 28 goles de falta directa en la Serie A, el mayor número junto a Siniša Mihajlović. Pirlo siempre jugó en Italia, aunque se dice y luego lo confesó él, que el Madrid estuvo a nada de firmarlo. Sin embargo, Galliani no lo dejó ir y se quedó con el AC Milan.

La justicia del futbol sí le cumplió. En 2006 y contra muchos pronósticos, Italia fue campeón del mundo con Pirlo por delante. Se retiró de la selección en 2015, año que decidió emigrar fuera de Italia para llegar a Estados Unidos. Tal como hicieran muchos italianos hace décadas. Precisamente a Nueva York, donde él se asentó con el NYCFC.

Fue el gran atractivo visual desde el inicio. Francamente, fue el único atractivo visual dentro de esa Liga. Es posible que en los Estados Unidos nadie se haya dado cuenta (tal vez hasta la fecha) de la clase de jugador que tuvieron. Si lo aprovecharon o no, es otra historia. Pero con el pasar de los años, podrán decir que un tal Andrea Pirlo pasó por su Liga. La misma historia se encargará de recordárselo.

"Uno se da cuenta de que el momento ha llegado. Cada día tienes problemas físicos, no puedes entrenar como quieres porque siempre tienes algo. A mi edad, eso es suficiente. No puedes jugar hasta los 50 años. Haré otra cosa”. Claramente, Pirlo lo tiene pensado desde hace mucho y ya tiene dónde entretenerse. Posee viñedos en Brescia y es a lo que se dedicará. Es amante del vino y de los viñedos y es propietario de la bodega "Pratum Coller”. Puedes estar tranquilo, Pirlo. Al futbol le diste lo que pudiste y el futbol te regresó hasta donde pudo.

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