Por Lorena Peón

Cuando consumimos nuestros alimentos, éstos son digeridos y transformados en energía, lo cual permite que el cuerpo pueda realizar tanto las funciones vitales así como las actividades que realizamos a lo largo del día. Nuestro organismo está diseñado para sobrevivir, y por ello realizará diversas estrategias para poder mantenerse funcionando, aun cuando la energía se encuentre limitada.

Hace miles de años, nuestros antepasados cavernícolas estaban acostumbrados a cazar su comida, muchas veces tenían a su disposición un mamut para comer, y de igual manera, en muchas otras ocasiones pasaban días con hambre. Sin embargo, podían mantenerse con vida, puesto que el cuerpo sabiamente almacena energía para utilizarla en períodos en los cuales no se consumen alimentos, también conocido como “ayuno”.

Pero entonces, ¿qué es lo que sucede hoy en día, cuando ya no tenemos que pasar días esperando cazar un mamut? Cada vez que comemos, nuestro cuerpo utiliza la energía que necesita y el resto la almacena en caso de llegar a necesitarla.

Ahora bien, debido a que nuestro cuerpo está diseñado para sobrevivir, cuando pasa por un período de más de 4 horas sin recibir energía proveniente de los alimentos comienza a prepararse para la supervivencia. El primer paso es readministrar la energía almacenada: La grasa comenzará a servir únicamente para mantener los órganos principales funcionando, mientras que para el resto de los órganos y las actividades cotidianas que realizamos se utilizará la energía proveniente de la degradación de los músculos. Lamentablemente, esto ocasiona varias desventajas a corto y largo plazo, como lo son:

• Pérdida de masa muscular.

• Sentimiento de cansancio, fatiga e irritabilidad causado por la energía "limitada".

• Dolores de cabeza.

• Gastritis generada por la secreción de jugos gástricos liberados después de un período largo sin alimentos.

Algunas personas se someten a dietas de hambre para lograr perder peso con muchos sacrificios, pero hay dos factores importantes que probablemente no contemplan:

• Probablemente los kilos que pierden son de masa muscular y no de los almacenes de grasa.

• Debido a que no aprendieron a comer, cuando regresen a la rutina diaria es muy posible que venga el conocido "rebote", en el cual ganarán los kilogramos perdidos con tanto esfuerzo.

Llevar una dieta correcta tiene muchísimos beneficios, por ejemplo, alcanzar el peso adecuado sin pasar hambre ni sufrir efectos negativos causados por el ayuno, mantener la salud y las fuerzas para realizar todas las actividades cotidianas, así como aprender a llevar hábitos alimenticios saludables que permitan mantener el peso corporal e inclusive seguir perdiéndolo.

Visita lorenapeonnutricion.com y encuentra interesantes artículos relacionados a la nutrición.

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