Por Martín Arias

El pasado sábado en California, Miguel “Alacrán” Berchelt dejó en claro su intención de dominar la categoría de la división de los pesos súper pluma en todos los organismos con una irreprochable y emocionante victoria contra el japonés Takashi Miura.

Berchelt, nacido en Cancún, pero radicado y desarrollado como peleador en Mérida, despejó cualquier duda de que está hecho para las “ligas mayores” del boxeo. No sólo dominó a Miura y, en su combate anterior, a Francisco “Bandido” Vargas, sino que en ambas peleas encontró la manera de exhibir en su máxima expresión las cualidades que lo tienen hoy como campeón del mundo: pegada, control mental, movilidad sobre el cuadrilátero y fortaleza física.

Miura no tuvo margen para exhibir las virtudes que la afición le conoce: golpeo zurdo pesado y educado, que si bien llegaron a provocar daño en el “Alacrán”, no implicaron mayor complicación. El peninsular y su esquina plantearon una estrategia adecuada al rival que tuvieron en frente para anular sus armas y maximizar el rendimiento de las propias.

Fiel a su costumbre de “ponchador”, Berchelt respetó su esencia y se fajó hasta el último asalto, a pesar de ir ganando indiscutiblemente el pleito en las tarjetas. Sin embargo, para el futuro, el “Alacrán” y su equipo deberán optar por “asegurar” un resultado cuando la ventaja sea más que clara y ser precavidos para no correr el riesgo de recibir golpes innecesarios, como ocurrió contra el japonés.

A partir de ahora, comienza el camino rumbo a la pelea contra el ucraniano Vasyl Lomachenko, campeón mundial súperpluma de la OMB, que promete ser un tremendo banquete para la afición. Pero antes, Berchelt debe tomar más “vuelo” para un desafío de tal magnitud, ya sea teniendo uno o dos combates previos, cuyos rivales podrían ser el monarca mundial del IBF, Gervonta Davis; el súper campeón de la AMB, Jezreel Corrrales; o incluso el guerrero mexicano Orlando “Siri” Salido. Ya Max Boxing y Zanfer decidirán qué será lo mejor para su última joya.

Lo cierto es que Miguel “Alacrán” Berchelt tiene todo a su favor para expandir su nombre en el ámbito del boxeo mundial, y no será de otra forma más que a base de “piquetes venenosos”.

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