Por Martín Arias 

La vida muchas veces es injusta con quien no lo merece. Si bien le da las batallas más difíciles a sus mejores guerreros, estos no siempre salen airosos del desafío y lo único con lo que tenemos que conformarnos, desgraciadamente, es con recordar esos momentos dulces y amargos que nos dejó la persona que se va.

El reconocido periodista deportivo yucateco Russell Gutiérrez Canto se fue muy joven y dejó un hueco que nunca se podrá llenar en su familia, amigos y el gremio de periodistas deportivos. Sin embargo, en lo personal, me bastó un solo instante de los 46 años de vida de Russell y del mínimo tiempo que pude convivir con él para cambiar mi perspectiva de vida gracias a una de sus frases.

En el 2do. Congreso Deportivo TDJ, evento organizado por la revista Terreno de Juego y al que Russell apoyó incondicionalmente, el mítico cronista de Sipse Deportes compartió una mesa panel sobre béisbol con personalidades como Juan José Pacho, Héctor Castañeda y el dirigente Mario Ceballos Bojórquez. Ahí, luego de tratar los temas principales de la charla, y justo para despedir a los invitados, fiel a su pasión interminable por el “rey de los deportes”, Gutiérrez Canto dijo que la manera en que todos podemos hacer que este país mejore es hacer un "toque de bola". ¿Por qué? Porque el toque de bola significa hacer un sacrificio para que un compañero en mejor posición avance y esté más cerca de anotar.

En otras palabras y en un momento muy breve, Russell explicó que los ciudadanos debemos pensar primero en el prójimo, en el bien colectivo y en la unidad antes que en uno mismo para conseguir las metas que nos propongamos. Y es que en un medio tan enfermo de ego y protagonismo como el periodismo deportivo, la visión con la que Russell concibió la vida representaba una lección para todos los que hacen (y los que tratamos) de hacer de la noticia nuestro día a día.

Russell fue ejemplo de profesionalismo, compañerismo y pasión para toda la familia de los medios de comunicación en Yucatán, pero sobre todo, un caballero y un excelente ser humano en toda la extensión de la palabra. En el poco tiempo que lo conocí, sólo recibí de él amabilidad, respeto, orientación y, sobre todo, esa sonrisa tan singular y sincera que lo caracterizó y que estoy seguro nunca olvidaremos.

Hoy que Russell Gutiérrez Canto ya no está, deseo que todos entendamos el significado de lo que nos quiso enseñar con una analogía tan simple como compleja y que "toquemos la bola" para que podamos convivir mejor como personas, como vecinos, como compañeros de profesión, como la hermandad que él siempre anheló. Ésa sería la mejor manera de honrar su memoria.

Descansa en paz, Russell.

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