Por Paola Finol | Twitter: @paolafinol 

Hoy en día es acertado decir que el deporte es una corriente que mueve masas, una corriente que es capaz de cambiar y hasta mejorar el estado de ánimo de un país entero, e incluso, de llegar a opacar situaciones económicas y hasta políticas. Mucho de ello ha tenido que ver en la forma en que el hombre ha vendido el deporte como una experiencia, es decir, el hombre convirtió al deporte en una industria de sueños e ilusiones.

 

LA RENTABILIDAD DE LAS TENDENCIAS

Fue de inteligentes haber descubierto que había un espacio para conectar con las personas, y aún más inteligente, crear negocios con base en sucesos, basta con recordar la línea de playeras con la famosa frase “No Era Penal” de cuando México fue eliminado por Holanda en el pasado Mundial de futbol.

Cuando decimos venta de productos, estamos hablando de una mínima parte de esta práctica, ¿qué pasa cuando el deportista que admiramos estrena un nuevo par de botines con diseño único? Nacen las tan adoradas tendencias. Ese niño o joven (y hasta adulto, ¿por qué no?) que sueña con ser como él o con tener las habilidades de su ídolo, es capaz de anteponer dichos botines sobre otros bienes de mayor utilidad o necesidad. Ésta es una tendencia que los expertos en la mercadotecnia deportiva entienden perfectamente.

 

DERECHOS DE NOMBRE: UNA ALTERNATIVA ENORME DE INGRESOS

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Hay miles de fuentes que se pueden explotar en el mundo deportivo gracias a su amplitud, pero una de las disciplinas mercadológicas más recientes y con mayores ganancias es el juego de los derechos de nombre o “naming rights”. El objetivo de esta disciplina es generar notoriedad, visibilidad e impacto para el posicionamiento de la marca que presta su nombre a cambio de una determinada suma de dinero o acciones comerciales.

Apartándonos de los románticos que prefieren que los estadios lleven el nombre de algún deportista histórico o alusivo a la región en la que se ubica, los “naming rights” es una estrategia que, si se utiliza bien, puede traer grandes beneficios.

Estamos en una época en la que los patrocinios son pieza clave, no sólo en el deporte, sino en todo lo que nos rodea, por eso es importante tener apertura de pensamiento.

 

LA MERCADOTECNIA: ¿UN MEDIO O UN FIN?

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En este punto, ya sabemos que el marketing y el deporte son dos piezas que engranan perfectamente y que dependen una de la otra. Ahora, salta una duda: ¿hay un punto en que las estrategias de venta empezarán a sobrepasar al deporte en sí?

Perder el misticismo del deporte sería perder una de los puntos de encuentros más importantes para la sociedad y estaríamos frente a un mercado de valores cotidianos, nada nuevo, nada especial.

Imaginemos llegar a una época donde las camisetas del mundial luzcan patrocinios o unos Juegos Olímpicos donde desfilan las marcas, donde los triunfos no vayan para un país sino para alguna empresa, ¿no se asemejaría a una dictadura comercial? Si a esa época nos dirigimos, por favor que se congele el tiempo pues para amantes como nosotros, el deporte sin alma, sin emociones, es una mera actividad sin sentido.

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