Por Paola Finol | Twitter: paolafinol

Desde hace unos años he tenido cierto gusto por comparar el tenis con las antiguas luchas de los guerreros, pues este deporte está definido por la técnica y la estrategia mental. Al mejor estilo de Aquiles contra Héctor, disfrutamos de un Djokovic vs Federer como un espectáculo que genera adrenalina pura y nos mantiene con los ojos clavados en la pantalla.

Muchas personas, conmigo incluida, consideramos que este deporte está en una época magnifica, una que podría ser la “era de oro”. Alguien que no duda en decirlo es el legendario John McEnroe: “Creo que son tiempos increíbles que hay que disfrutarlos mientras duren”. Pero hay otro grupo que adopta la idea de que es la falta de competencia lo que hace que los logros sean más impresionantes. ¿Qué prefieren? ¿Muchos jugadores regulares que se repartan los títulos entre ellos o ver a los mejores dominando las canchas? ¿Variedad o calidad?

Por ejemplo, lo que el suizo Roger Federer ha hecho en este deporte merece la admiración del mundo entero, y es su carisma y entrega lo que nos apasiona. Es un mago, no hay mejor manera de describirlo, pues hace que sus partidos sean fantasía pura, logrando que miles de niños lo adopten como su modelo a seguir. Federer es un jugador despegado de la rudeza y el egocentrismo que puede definir a un deporte individual, además de que se defiende con las dos mejores armas que un jugador puede tener: la inteligencia y la clase. A la cima llegarán muchos, pero solo él será recordado como el máximo jugador por logros y por simpatía, sólo él será “el caballero del tenis”.

El tenis varonil ha venido cambiando año tras años, pues los jugadores se ven forzados a evolucionar en el estilo de juego y en la técnica para lograr meterse en la contienda. Una cosa es lograr la calificación a los torneos, pero una vez que están adentro, si no tienen cierto nivel, su participación va ser de 3 rondas hacia abajo. Del año 1985 al 2004 hubo 28 ganadores diferentes de Grand Slam, lo que nos dice que a pesar de que estamos hablando de la época de grandes estrellas del tenis, como el gran Pete Sampras, Andre Agassi y Boris Becker, hubo innumerables sorpresas en los principales torneos del circuito.

Si comparamos estas cifras con que del 2005 al presente año sólo han habido 8 ganadores diferentes, dos de ellos fueron campeones en el grupo anterior, nos damos cuenta de cómo el tenis ha colocado una gran barrera entre los regulares y los grandes, es decir, los mejores jugadores, con mejor estrategia, se separan del resto y logran récords que serán inalcanzables por un largo periodo de tiempo.

Hemos llegado a un punto en la que sólo hay dos formas de meterte en la verdadera competencia, ya sea con agresividad o con técnica. La agresividad se ha vuelto un factor recurrente en los jugadores del nuevo siglo y, si bien funciona, es una estrategia que se verá desgastada a largo plazo.

Tomemos el ejemplo Rafael Nadal: el español desde el inicio consiguió destacar mediante el juego agresivo y el desplazamiento dentro de la cancha, con lo que consiguió 14 Grand Slams y ser nombrado “El Rey de la Arcilla”, envidiado por muchos debido a su desempeño en dicho tipo de cancha, pero, ¿a qué se debe su debacle? Podría ser sólo un bache en su carrera o el fin definitivo, lo cierto es que Rafa no ha podido ser la misma estrella de antes y lo podemos ver en su desgaste físico. La potencia que define el juego de Rafa es un arma de doble filo, pues el cuerpo está expuesto a fatiga y a innumerables lesiones, lo que puede acabar con una gran carrera. Efectivo o no, es una estrategia que muchos usan frente a las técnicas de otros.

Otro cambio notable es cómo la disciplina se ha transformado en un juego hacia adelante, se buscan los puntos al frente tratando de que al defensor le quede la zona más larga para correr, en vez de que ambos jugadores se queden al fondo y esperen los tiros. Con un juego echado hacia adelante, los jugadores se ven forzados a correr el doble, pues tienen que apoyarse en la resistencia y el físico. Los tenistas de hoy deben tener una condición física impecable, el que esté más completo en el duelo será el vencedor.

Jugadores estrellas y sus récords: Estos jugadores son los responsables de que vivamos en la era dorada del tenis:

- Roger Federer: El suizo ha logrado desplazar a grandes tenistas que fueron el centro del antiguo tenis, como Pete Sampras, Jimmy Connors, Andre Agassi, Ivan Lendl, entre otros; y con 34 años de edad todavía sigue siendo uno de los principales atractivos de la nueva era.

• Más Grand Slams ganados (17), por encima de Pete Sampras (14).
• Más finales disputadas (26).
• Mayor número de victorias en Grand Slams (291).
• Más ATP Finals ganados (6).
• 302 semanas como el #1 del Ranking ATP.

- Novak Djokovic: El serbio es el actual #1 del ranking ATP. Con un estilo de juego totalmente técnico y preciso, el “robocop” del tenis (como me gusta decirle) tiene todas las características ideales para seguir acumulando victorias y escalando en la historia. Su rival más directo es Federer, pues estos dos expertos nos regalan increíbles duelos entre la clase y la técnica.

• 10 Grand Slams ganados, ubicándose en el puesto #5, por encima de Connors, Lendl y Agassi.
• 18 finales de Grand Slams disputadas, 4 de ellas en años consecutivos.
• 200 victorias de Grand Slams.
• 4 ATP Finals ganados, 3 consecutivos.
• 170 semanas como el #1 del Ranking ATP.

- Rafael Nadal: No hay un jugador en la historia que se mueva en arcilla como el español, sus movimientos combinados con la agresividad hicieron de Rafa un fuerte contrincante, regalándonos grandes momentos en la nueva era del tenis.

• Único jugador con 8 títulos consecutivos en cualquier torneo individual.
• 14 Grand Slams ganados, ubicándose en el puesto #2 junto a Pete Sampras.
• Mayor número de títulos en el French Open (9).
• Único jugador con (por lo menos) un Grand Slam ganado por año en 10 años consecutivos.
• 141 semanas como el #1 del Ranking ATP.

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