Se vale soñar. Y más cuando los sueños se palpan y se huelen. Venados jugó digno de liguilla y digno de las más de 10 mil personas que se metieron al Iturralde para ver cómo el ciervo derrotó 1-0 al Club Atlético Zacatepec en el juego de Ida de los Cuartos de Final del torneo Clausura 2019 del Ascenso MX.

La vuelta, aún más complicada, es la siguiente aduana de los yucatecos en su camino a una gloria que nadie hubiera pagado en las cuatro primeras jornadas del torneo.

Si apenas terminó de sonar la ocarina del central y el balón se puso en movimiento que comenzó el otro torneo, el de la liguilla, y ese fue el fútbol que mostraron los dos equipos desde el primer momento.

Y de no haber sido porque le tembló el silbato al central, los ciervos hubieran tenido la oportunidad desde los 11 pasos. Fue una jugada en la que enfiló solo frente al portero Franco Faría y a cinco metros de encararlo recibió el recargón en la espalda. Un defensa llegó a interrumpir, tiró al ariete astado y cuando parecía que Quirarte marcaba la pena máxima reculó.

La siguiente jugada fue una arremetida del Zacatepec y que cortó Manuel López Mondragón. La jugada pareció limpia, pero el mismo central que le negó el penal a los amarillos decidió marcar la inexistente falta y de paso, amonestar al yucateco.

En menos de 10 minutos la emoción estaba a flor de piel en la cancha, llegadas de ambos lados, yerros arbitrales, gritos en la grada y el nervio en las bancas. Definitivamente la liguilla es otro torneo y si alguien sabe de estos partidos son precisamente los técnicos enfrentados: Orduña y Valiño.

Ya con 14 minutos en el reloj los de casa, con todo el apoyo de su gente, mantenía el asedio, buscaba el gol porque lo veía cerca. Lo sentía en la punta de los dedos. El Venado insistió hasta que lo encontró.

Una oda a la insistencia, un poema a la persistencia. Así cayó el gol. Corría el minuto 17 cuando Aldo Polo miró el movimiento de Faría que enfilaba con ventaja hacia el marco rival. El capitán le cedió la pelota al argentino que en duelo contra el portero lo ganó y rebotó la pelota. Báez, que nunca soltó la jugada, se encontró el balón muerto en el área grande y sin pensarlo fusiló.

La red se estremeció tanto como las gargantas de los aficionados en la grada. Gol. El ciervo adelantaba ante un rival que tras la anotación recordó la instancia que estaba jugando y despertó.

Reza la sabiduría popular que 'una no es ningúna' y el yucateco quería más. Venados, lejos de echarse atrás a proteger la unidad, se lanzó al frente porque sabe que una liguilla se gana con goles. Y eso mismo se reflejaba a ras de pasto. Un Zacatepec paciente y esperando la vuelta, su vuelta, y un ciervo ordenado volcado al frente.

El central sumó cuatro minutos a los 45 reglamentarios de la primera mitad, tiempo en el que Alan Murialdo recibió una amonestación por interrumpir una salida del arquero cañero Víctor Hernández.

Venados tomó por asalto los primeros tres minutos del complemento. Primero Tamay con una chilena que mandó a volar a Hernández para que los foógrafos se luzcan. Después, Murialdo que mató de pecho un balón dentro del área y a la media vuelta sacó un balazo que tapó la defensa.

El dividendo era bueno para Zacatepec, en vez de tener tres goles en contra llevaba uno. Para lo mostrado en el juego, el ciervo merecía cuando menos una anotación más.

A través de un zapatazo de Emmanuel Hernández, y que se estrelló en el larguero, Zacatepec anunció que no llegó a vender barata la derrota parcial.

Alfonso Tamay y nuevamente Murialdo probaron con tiros de larga distancia que no inquietaron al guardameta cañero.

Aguantaron 58 minutos de tiempo corrido los técnicos antes de mover las piezas de su ajedrez. Valiño mandó a José Cortez al campo para ocupar el lugar de Fergonzi mientras que Orduña sacó a la 'Torre argentina' Alan Murialdo y metió al yucateco Freddy Martín.

Al 69, Franco Faría desbordó por banda izquierda y se llevó por piernas a Carlos Zamora: su centro quedó interrumpido por el trompicón que le propinó Elbis Souza a Alfonso Tamay y que solamente el árbitro central no vio. Segunda polémica de la noche y en circunstancia similar.

Para el minuto 78 Carlos Ramos pagó la factura del esfuerzo entregado: salió lesionado y su lugar lo ocupó Bryan Colula.

Mientras el ciervo se lamía las heridas del defensa perdido, la gente en la grada inundó el Iturralde con una ola como las de antaño, de las que ya extrañaba el inmueble de la colonia Morelos. Esa ola que le inyectó vitaminas a los últimos 10 minutos de sus muchachos en el pasto.

Y cuando parecía sellado el 1-0, Paúl Uscanga sacó de la chistera un gol mágico, un gol de globito que dejó a Hernández como un espectador más.

El tiempo se le fue como agua a los de casa. Los de Zacatepec pueden irse satisfechos con el 2-0. Les salió muy barato. El árbitro puede irse con la consciencia tranquila: no influyó en el resultado del partido.

Venados se meterá ahora el estadio Agustín Coruco Díaz para devolverle la vista a los cañeros el próximo domingo 21 de abril a las 5 de la tarde y con la consigna de derrotar a los verdiblancos para seguir adelante en el torneo.

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